UN GRITO, un llamado de atención lleno de desesperación y esperanza en México.

 

Tenemos miedo de dar una opinión. Excusamos a aquellos que no piensan como nosotros para no ofender, pero esto es falsa modestia. La realidad de nuestras justificaciones es el miedo a ser excluidos. Sin embargo, el tener ideas y personalidad propia no es una ofensa ni debería ser razón de miedo. El tener personalidad y opinión es innato a nuestro ser. Fácilmente nos podemos dar cuenta de que incluso en el círculo más pequeño de convivencia, la familia, hay una gran diversidad de opiniones como de gustos. Nuestras opiniones son solo una extensión de nuestra persona y por tanto debemos de estar orgullosos de aquellas opiniones que vienen de lo más profundo de nuestro ser, ya que estas tienen como objetivo el beneficiar a nuestra persona como aquellos que nos rodean.

Estoy de acuerdo que, en ocasiones, ideas y opiniones pueden ser peligrosas en dos aspectos. Peligrosas para el que las expresa, o peligrosas por su contenido. Es posible que en ocasiones extremas nuestras opiniones pueden llegar a ser cuestión de vida o muerte. Lo curioso es que nunca nos damos cuenta como llegamos a esos extremismos.

Bueno, pues estas intolerancias a ideas alternativas/diferentes inician con una receta muy sencilla que ha sido ocupada desde que aprendimos a comunicarnos. Y sí, lo llamo receta porque tiene ingredientes y pasos a seguir como una receta de cocina.

Este método a sido explicado antes por personas más capaces que yo, pero hoy quiero explicar esta receta en términos que entiendo, y quiero que me digas si coincide con algo que has observado a tu alrededor.

  • El primer ingrediente es encontrar algo que moleste a la mayoría de la sociedad. Puede ser cualquier cosa, ni siquiera necesita tener una solución inmediata, solo debe ser una molestia constante.
  • Inventa un nombre o una frase pegajosa para denominar esta molestia.
  • Culpa todo lo que pase, aún cuando no esté relacionado, a aquella molestia, y trata de usar el nombre que le has dado.

e.g. A: “hay más baches en la calle que ayer” B: “es el calentamiento global,
hace que el suelo se caliente y bota el asfalto y entonces se crean baches” – En realidad, es solo la falta de mantenimiento, ó la mala calidad de los materiales ocupados, ó que es época de lluvia; en fin, podemos  encontrar varias respuestas que serían más propias, pero de eso se trata, todo debe ser culpado a aquella molestia a la que le has dado un nombre.

  • Comunica tu molestia a tantas personas cuantas puedas. No importa si a quien se lo dices no te cree o se ríe de ti, igual estas “haciendo ruido” y la frase comenzará a permear en todos lados.
  • Una vez que has conseguido que la molestia se convierta en “el problema» podrás dominar el tema. Un problema siempre está lleno de contradicción, la gente comienza a discutir con pasión escogiendo lados (en pro, o en contra de) y no escucha razones.
  • Ahora, solo espera a que las personas que creyeron tu idea, y que ahora están molestas por “el problema”, continúen expandiendo el enojo . El enojo es una de las emociones más fuertes, y estas personas se encargaran de convencer a aquellos que aún están indecisos de que en realidad existe un problema.
  • El enojo es tan fuerte que convencerá aún a los que no comparten la idea de que aquella molestia es en realidad un problema. ¿Cómo? Los que no comparten el enojo, al ver a tanta gente enojada comenzarán a tener miedo. Una vez que el miedo se apodera de otra parte de la población la receta termina.

Resultado: la gente que tiene miedo se sentirá protegida por la gente que está enojada, incluso cuando este enojo fue la raíz de su miedo. Por tanto 2 emociones fuertes dominaran el debate y la razón no podrá entrar más.

Aquellos que opinen o piensen diferente serán abatidos, ya que la lógica y razón no podrán en contra del clamor del enojo, y la parálisis del miedo.

¿Te suena familiar?

Si aún no encuentras una similitud con la realidad, piensa en las últimas elecciones en Estados Unidos. Así es como pasó en la elección de Trump, encontró un culpable, le puso nombre y siguió culpando todo en ellos, aún cuando estadísticas y razón demostraban que sus ideas eran erróneas. Pero el miedo y el enojo fueron los sentimientos que ganaron la elección.

Trump no ha sido el único político en tiempos recientes en usar esta receta. Este tipo de política estaba olvidada, y de hecho era de mal gusto ocuparla, ya que solo dictadores y personas sin escrúpulos la han ocupado a lo largo de la historia. Pero quien revivió este tipo de política fue Berlusconi en 1994. Ese año Berlusconi entró en la política, e inició una memorable trayectoria que lo hizo persistir en el gobierno italiano por 3 ocasiones, sin embargo, siempre estuvo rodeado de polémicas y problemas judiciales.

¿Que porque estoy hablando de política? Estoy hablando acerca de este tipo de política porque está cada vez más presente en mi realidad, y me preocupan mucho las consecuencias que puede tener si no estamos conscientes de su existencia. Este tipo de política era practicada solo en algunos países asiáticos, y en otros países europeos en su pasado, pero ahora se está expandiendo por todo el mundo; ya es una realidad en Norte America y en Latinoamérica.

¿Cómo está desarrollándose en latinoamérica? Bueno, pues a la receta de gobernar por medio del enojo y el miedo se le ha agregado la idea socialista, que no es otra cosa que un intento de crear un estado comunista en los países latinos.

En teoría suena bien, y el manifiesto comunista explica paso a paso como llegar a un gobierno / estado que termine con la distinción de clases sociales en el cual todos seamos iguales.

Karl Marx hizo un trabajo excelente en explicar los medios que mantienen a los pobres pobres, y a los ricos cada vez más ricos; y de ahí continúa para dar soluciones, sin olvidar hacer una advertencia. La advertencia es que sus soluciones deben ser aplicadas dependiendo de la tecnología disponible y las realidades de cada país. Y esta es la parte que todos los que tratan de crear este estado Utópico olvidan.

Y si, lo llamo un estado utópico porque cada país que ha tratado de establecer un estado socialista a terminado en caos. Es un experimento fallido, al cual se le pueden atribuir dos causas directas: 1- tenemos que entender que por cada solución la sociedad encontrará, uno o más, problemas. Esto es una constante, pues la sociedad está constantemente cambiando. 2- El corazón, la base de un estado socialista es el desarrollo intelectual de la clase obrera; y generalmente cuando algún político toma como su bandera el socialismo lo último de lo que habla es de educar a la sociedad, y lo primero que promete es acabar con los ricos. Por tanto, mientras la sociedad no se eduque a sí misma no podremos tener una reconstrucción social aún cuando cambiemos a nuestros políticos por “no políticos” cuantas veces queramos.

Pero de vuelta a nuestro tema. ¿Te suena familiar la receta del enojo y el miedo como formas de ganar una elección? Ahora, añadele este pseudo-socialismo-Americano donde la idea es ayudar al pobre y acabar con el rico (lo que nunca se hace). ¡Desde el discurso está mal! pues no se trata de «ayudar» al pobre – y dejarlo pobre-, sino hacer que cada persona tenga una oportunidad igual a la otra. Es decir, la dignidad humana debe ser la misma sin importar la cantidad de dinero que cada individuo tenga.

Repito, el ejemplo más inmediato de este falso discurso y el uso de el miedo y el enojo para ganar una elección está en el triunfo de Trump. Cada uno de nosotros, Mexicanos, aún cuando nos declaremos muy “open minded” nos sentimos en algún momento ofendidos por su discurso, ya que generalizó a todo un país, y sus habitantes, sin saber la realidad y diversidad mexicana. Afecto nuestra dignidad humana, independiente de si tienes dinero o no, esa no era el punto, si no el ser mexicano. Por tanto, podemos entender el sentir de Marx: la dignidad humana es más importante que el dinero.

Así que cuando Trump ganó la elección muchos no podíamos creerlo y nos seguíamos preguntando ¿qué pasó?, y eso fue lo que pasó; el enojo, el miedo, y la idea errónea y falsa de que ayudaría a los pobres ganaron la elección.

Y es un dicho conocido que “es más fácil ver la paja en el ojo ajeno” y es por tanto que es importante que entendamos este tipo de política para que podamos ver lo que está pasando a nuestro alrededor. Lo mismo está pasando este año en México. Nuestra elección está siendo dominada por emociones negativas y no por la razón.

Entiendo el sentir, soy mexicana, y aún cuando he salido de mi país (lo que muchos me reprochan) amo México y me veo afectada por las decisiones tomadas por el gobierno. Sobre todo, siento y me duele ver como mi familia se esfuerza cada día por un futuro mejor, y es mucho más su esfuerzo que el beneficio que obtienen. Estoy cansada de ver que jóvenes emprendedores son detenidos en sus proyectos por políticos sin escrúpulos, y que en muchas ocasiones los programas sociales llegan a aquellos que no lo necesitan pero que tienen algún conocido en el gobierno. Mi corazón llora, parece que todo está perdido, y solo queremos un cambio de los políticos corruptos.

Esta es la misma razón que muchos americanos dieron para justificar su voto por Trump. En su caso, si esa fue su razón, por lo menos hicieron lo que dijeron, ya que Trump no era un político, per se. Pero en México, todos los candidatos son políticos, y todos son corruptos. Y esta es la parte que debe ser entendida.

Todos los candidatos que están buscando la presidencia son políticos de años y tienen cuentas que dar a quienes los han ayudado en sus candidaturas y trayectorias políticas; y no hay uno solo que no tenga “cola que le pisen”. Así que si tu justificación para tu voto es que “no es un político” estas diciendo mentiras.

Pero ¿cómo deshacernos de políticos corruptos? Eso viene de una transformación de lo más bajo de la sociedad mexicana y no de “cortar cabezas desde arriba”. Los problemas deben tratarse de la raíz, sino es como una podadita, y solo ayuda a crear una falsa imagen de progreso.

En fin, esta explicación es mi única forma de contribuir y hacer lo que creo correcto, ES UN GRITO, un llamado de atención lleno de desesperación y esperanza confiando que México razonará su voto y no cometerá los mismos errores que se han visto en los últimos años en todo el continente Americano.

Es un grito con la esperanza de que México demostrará que es un país que tiene más ingenio e inteligencia que rencor.

Primero, quiero invitarte a votar. ¡No te abstengas! han sido años de lucha y cada voto es igual de importante para hacer una diferencia. Segundo, te quiero pedir que no votes por AMLO.

Si, puedo tratar de convencerte que no votes por él enseñandote como es tan corrupto como los otros candidatos, quizás más, pero eso no serviría de nada: 1) porque no me creerás, 2) porque solo te molestaré y haré tu deseo por votar por el más fuerte, y 3) aún cuando la razón a veces no es escuchada, debe tener su voz y tratar de convencer.

Así que prefiero explicar el tipo de política que está ocupando que tratar de agredir la persona de AMLO. ¿Cuales son las consecuencias de las que hable? si gana López Obrador México caerá en una depresión económica de la cual no saldremos en más de 10 años. No será totalmente la culpa de Obrador, pero debemos considerar la realidad económica y política que hay en el mundo. Si Obrador gana será rechazado por los países más avanzados debido a sus políticas tan viejas. Europa ha pasado por el socialismo y lo a desechado, así que sabrán que Obrador está destinado a fallar.

De igual forma, no votemos por una reacción de enojo contra Trump. Trump ya es presidente, y si AMLO gana seguro las relaciones con EUA serán cortadas. Finalmente, no, no seremos Venezuela; pero seremos parte del socialismo latinoamericano fallido.

En fin, esta es mi implorando que piensen su voto en un contexto global, no es México contra el mundo, es México en el mundo. Solo depende que tan pronto queremos ser parte de un mundo avanzado y democrático, o cuantas trabas queremos ponernos a nosotros mismos. Así como Victor Hugo escribió “Pero deja que esos que no desean el futuro piensen en esto. Cuando le dicen ‘no’ al progreso, no es el futuro, pero ellos mismos los que se están condenando”.

Ahora, ¿que podemos hacer como sociedad para que nuestros políti­cos mejoren? Ser más activos en política. Y no me refiero a ir a meetings políticos cada campaña electoral a aplaudir y gritar. Sino a acudir a reuniones vecinales, asistir cuando algún político visite un grupo pequeño y cuestionarlo. No solo ir para que te vean y tal vez te den algo. Estamos tratando de cambiar a México «desde arriba» pero eso no funciona, las cosas, si se quieren cambiar , se arrancan desde raíz. Nos toca cambiar lo que está a nuestro alcance y pedir cuentas a nuestros políticos locales.

Es por esto que me atrevo a decir: Si quieren votar por MoReNa, ¡haganlo!. Voten por todas esas personas que no eran políticos y que tienen ganas de cambiar el país. Voten por aquellos vecinos y conocidos que están incursionando en política este año por un ideal. Cambiemos a los viejos políticos locales. Pero no Voten por AMLO, no voten por una política anticuada, impulsada por el enojo y el miedo.

Como dije al principio, nuestras opiniones son una extensión de nuestra persona, y como personas inherentemente buenas, nuestras opiniones y deseos tienen como objetivo el beneficiar a nuestra persona como aquellos que nos rodean, es por eso que queremos este cambio en nuestra política. Pero así también, las ideas de Obrador son peligrosas por su contenido, son ideas que no comparten en la realidad de un mundo globalizado y cada vez más conectado a otros países y culturas.

Cambiemos las cosas de raíz, apostemos por nuestra educación, y la de todos cuantos podamos ayudar a educarse o a recibir una educación. Regalemos libros, hagamos de leer una fiesta y obtengamos el conocimiento que no nos es dado en nuestras escuelas.

Aun en mi desesperación me da calma el saber que el progreso despierta infaliblemente y no puede ser detenido y se que esta esperanza de progreso e igualdad en nuestra dignidad humana es compartida en todos los corazones mexicanos.

Rocio Sánchez Flores.

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