

Este va a ser un post muy cargado de imágenes. Es imposible describir estos dos lugares con palabras, y más difícil es hacer una comparación entre Marrakech y Fes sin ayuda visual. En algún momento el post parecerá un poco enredado y difícil de entender, pero esto es solo el reflejo de estos lugares, no me culpen solo estoy tratando de transmitir el como me sentí y como viví esos días 😉
Marrakech
Nuestro punto de llegada a Marruecos fue Marrakech. Cuando llegamos, tenía un poco de miedo, había escuchado lo peligroso que podía ser, que el hecho de que la mayoría de la población es musulmana agravaba este peligro por sus vistas tan radicales, y la difícil posición en la que me encontraría por ser mujer. Además de los peligros que la gente representaba existían muchos otros: el clima desértico, el que estaríamos alejados de todo, que el país no cuenta con tecnología, que sus vistas son tan antiguas y aún cuentan con un rey, y ponganle cualquier otra cosa que la gente te pueda decir.
Con mis miedos y todo, la idea de estar en un lugar tan diferente a todo lo que conocía me emocionaba inmensamente. Además, que podía hacer al momento, ¿nunca salir del aeropuerto?
Como tenía todas estas preocupaciones, trate de hacer que nuestro viaje fuera lo más seguro, así que para llegar a nuestra riad ya teníamos a un chofer esperando por nosotros, contratado por la riad en la que nos hospedaríamos. En cuanto salimos del aeropuerto el calor y el no entender nada me hicieron inmensamente feliz, estábamos a 38 ºC y todo mundo estaba hablando en árabe. Por fin estaba experimentando algo nuevo otra vez, y era un indicio de que nuestra estancia estaría llena de situaciones desconocidas que no tendrían un resultado bueno o malo, si no que el resultado sería el conocer algo o el aprender algo que hasta ese momento desconocíamos.
Mientras estaba disfrutando este momento, Kevin ubicó a nuestro chofer en el mar de gente que había en la salida. Cuando llegamos a su auto, este era una camioneta bastante vieja y llena de polvo, lo primero que vino a mi mente fue “si así está el auto en el que nos reciben, ¿como estará el lugar…?”, nos subimos a la camioneta y traté de colocarme el cinturón de seguridad, el chofer sonrió y me dijó: los cinturones no son requeridos por la ley aquí- ¡como si solo fuera por un capricho de la ley el usar cinturones de seguridad y no por seguridad propia!
Basta agregar que la camioneta no contaba con cinturones de seguridad. Comenzamos nuestro camino a la riad; todas las casas eran muy similares, y todas estaban pintadas del mismo tono de rojo. Temerosa de que el chofer no me entendiera, mi ignorancia grande de pensar que su inglés era probablemente limitado, le pregunte el porque del mismo color en todas las casas. Con una fluidez me respondió que Marrakech era conocida como la ciudad roja, que desde tiempos antiguos, cuando solo existía la medina, Marrakech tuvo este color por el tipo de material que tenían para construir sus casas (barro rojo) y que en la actualidad la ciudad requería que las nuevas construcciones fueran pintadas en color rojo para mantener el sobrenombre de la ciudad roja.
Después de contestar mi pregunta, nuestro conductor me vio a los ojos y me dijo, usted es de México ¿verdad?, y me comenzó a hablar en español. Quedé impresionada, no había forma de que él lo supiera, y más aún, que tonta yo en pensar que nuestro conductor, por ser un chofer, sólo hablaba árabe. Más adelante me di cuenta que la mayoría de personas en Marrakech y Fes hablan por lo menos 3 idiomas y son buenísimos en adivinar de que país eres.
Llegamos a nuestra riad y por fuera parecía nada interesante, no tenía ventanas al exterior, era “una casita de barro” y tenía una puerta pequeña con una placa aún más pequeña que decía: le desir. Tocamos y al abrir la puerta lo único que pude ver fue una pared justo detrás de la persona que nos abrió y una lámpara de gas que alumbrara la muy oscura casa. La persona que nos abrió, nuestro casero, nos recibió con una sonrisa muy grande y fue muy hospitalario. Después de preguntar nuestros nombres, abrió la puerta de par en par y nos dirigió a la izquierda; pasando un estrecho corredor, había un palacio escondido en esa “casita de barro”
Una riad es una casa de huéspedes. La diferencia con un hotel es que las habitaciones son pocas, ya que la estructura es la misma que cualquier casa marroquí. La diferencia con cualquier casa marroquí es que las riads han sido remodeladas y son pequeños palacios. La estructura es la misma, pero los acabados son lujosos y el personal está ahí para hacerte sentir que eres parte de la realeza, pero sin que esto sea muy abrumador.


Observen como cada esquina, cada puerta, cada chapa, todo esta finamente detallado y en armonía con el resto de la decoración. -Kevin trabajando desde nuestra habitación, la cual no les enseño porque algunas cosas son para disfrutarlas solo nosotros.

Este primer día en Marruecos decidimos pasarlo en una forma relajada y no salir de nuestra riad, así que nos pusimos muy cómodos, disfrutando el calor que ya había subido a los 40ºC, en la terraza disfrutando de la vista y el jacuzzi. El personal nos ofreció un tradicional té de menta y unas deliciosas galletas mientras esperábamos la hora de la cena y en este ambiente de relajación la noche llegó.
No había reparado en la comida marroquí, y no me culpó totalmente. Los restaurantes marroquíes no son comunes en ningún lugar del mundo, y como Marruecos colinda con el mar mediterráneo, esperaba comida mediterránea en el menú. Una vez más, equivocada. Marruecos ha sido conquistado y a conquistado diversos territorios, y desde que fue fundado ha tenido influencias de diversos lugares, esto ha hecho que la comida marroquí sea una mezcla de especias, ingredientes y técnicas muy diversas, dando como resultado una cocina auténtica y única – reflejo de Marruecos.
Nuestra primer cena marroquí, fue entonces, una mezcla de sabores y texturas que parecían familiares, pero al mismo tiempo estaban muy distantes de todo lo que habíamos comido antes. No necesito expresarlo pero quiero decirlo, nos enamoramos de la comida marroquí desde el primer bocado.
Así terminó nuestro primer día, panza llena corazón contento. Ahora les cuento de los días restantes en este cautivante lugar. No voy a describir cada unos de nuestros días en Marrackech, pero voy a mencionar todos los lugares que visitamos, ya sea solo una vez o a diario, y lo que pudimos observar.
Medina
Comencemos con la medina. Ya explicado en el primer post acerca de Marruecos, la medina es la parte antigua de las ciudades, donde solían vivir y hacer comercio amurallados para protegerse de sus enemigos. Las medinas son generalmente lugares peatonales, de hecho, el centro de Fes fue declarado por la UNESCO patrimonio mundial de la humanidad y es el lugar peatonal más grande del mundo. Pero Marrakech es un lugar de caos, es un lugar donde los pobladores de la medina hacen sus propias reglas, es un lugar donde tienes que estar alerta todo el tiempo, es un lugar ruidoso, es un lugar para cuidarse. Así que siguiendo sus propias reglas y su comodidad, los autos son permitidos en la medina, y las motocicletas entran en cualquier callecita donde los conductores pueden atiborrarse.
Pero no me dejen seguir con el mito de que Marrakech es peligroso, si es un lugar para cuidarse y estar alerta, pero en ningún momento tuve miedo de que me asaltaran, o de que por ser mujer alguien me ofendiera; si no, tienes que estar alerta porque la gente va muy rápido con sus vidas, te confunden, te hablan, se enojan, te sonríen, te hablan en árabe y al segundo en otros 3 idiomas, pero sobre todo te confunden porque todos en Marrakech son guías, consejeros, vendedores o quieren ser tu mejor amigo… para después ser tu guía o venderte algo.
También hay que cuidarse porque, como ya dijimos, no hay banquetas, las calles son compartidas entre autos, personas, burros, motocicletas, carretas y todo lo que se pueda mover; y si te descuidas alguien te puede pasar a traer, ¡por lo menos un choque entre motos si me tocó ver! – recuerdan nuestro viaje a la riad sin cinturones de seguridad :S
Como ya dije, Marrakech es un lugar de caos, y este es su encanto, puedes ver todo lo que esperas y tambien veras todo lo inesperado. Lo que menos esperaba ver en un lugar tan ruidoso era un nido de cigüeñas. Las aves, en particular, necesitan de lugares tranquilos para procrear, y aquí, en medio del caótico Marrakech, en la cima de una pared abandonada, un nido de cigüeñas estaba coronando la medina.

Esa es la medina en Marrakech, encuentras construcciones hermosas al lado de una casa abandonada, detrás de una puerta vieja hay un hermoso palacio, cualquier casa se puede convertir en un restaurante para ofrecerte y cobrarte una taza de té ,y está llena de colores, aromas exquisitos y gatos.



Palacio Bahia
El Palacio Bahia en Marrakech es un lugar hermoso y un claro ejemplo de la arquitectura marroquí. Aunque quiero resaltar que el “estilo marroquí”, tal como la comida, es muy variado y lleno de elementos antiguos que convergen. Los invito a ver el documental “When the Moors Ruled in Europe” para comprender un poco más las mezclas de culturas que existe en Marruecos.
Este palacio es de un estilo andalusí, todo gira en derredor del patio principal y no tienen ventanas hacia el exterior. Esta diseñado así para que las personas del exterior de la casa no sepan lo que sucede dentro. La luz la obtienen de el patio central donde generalmente hay una fuente. Te acuerdas de la riad donde nos hospedamos…

La decoración en cada parte del palacio es única, nuevamente podemos apreciar una diversidad de colores y acabados en cada esquina, en cada pared, en los techos, mostrando la importancia y el respeto que se tiene al trabajo de los artesanos en este país.
Graffitis de Marrakech
Otro descubrimiento inesperado fueron los graffitis. No esperaba ver algo tan cómico y moderno en una ciudad tan antigua y seria. Aún cuando no capture todos, aquí están algunos graffitis de los que vi.
No se quien esta a cargo de esta serie de graffitis, pero están super curiosos, graciosos y tiernos.
Producción Artesanal de Artículos de Piel
Se que esta industria se lleva a cabo en casi todos los países, pero nunca me había tocado observar como tratan la piel.
Las curtidurías en Marrakech no son tan estéticas como las de Fes, pero al no saber esto, caímos en la trampa. Estábamos caminando en la medina, nos dirigíamos al cuadro central, y un chico nos pregunto si ya habíamos ido a alguna de las famosas curtidurías de Marrakech. Al momento recordé haber leído acerca del buen trabajo que se hace con las pieles en Marruecos y se lo comente, seguido de mi respuesta de que no, no habíamos visitado ninguna de las curtidurías. El chico comenzó a hablar con nosotros y después de unos instantes nos dimos cuenta que ya lo íbamos siguiendo. Me detuve y le dije que no necesitábamos un guía, y le agradecí su tiempo. El contesto que no era un guía, y que él se dirigía a una de las curtidurías porque trabajaba por esa zona, que lo podíamos seguir y que no nos cobraría nada, pues no le costaba nada señalar dónde estaban las curtidurías.
Muy agradecidos, seguimos al chico y justo cuando llegábamos a la zona de las curtidurías nos presento a otra persona. Este señor nos dio un poco de menta fresca por el olor tan desagradable que despide el tratamiento de las pieles. Sin esperar un segundo comenzó a caminar y nos pidió que lo siguiéramos. ¡Pasó! no supimos como pero en un momento el señor se convirtió en nuestro guia y nos estaba dando un recorrido relámpago dentro de una de las curtidurías. Yo aproveche para sacar algunas fotos mientras lo escuchaba.
Al final de andar corriendo detrás de él, medio escuchando lo que decía porque hablaba muy rápido y tenía una mezcla de ingles y arabe, nos llevo a una tienda donde encontramos artículos de piel muy bien trabajados y a precios que no puedes encontrar en ningún otro lugar. Nos dejó en la puerta de la tienda, y el dueño se nos acercó y nos ofreció té de menta. No queríamos sentirnos comprometidos a comprara así que no quisimos tomarlo, pero el dueño muy ofendido dijo “no, que se va a decir de mi hospitalidad como marroquí” y nos aseguro que si no comprabamos nada no habría problema. Dándome permiso de ser una turista, terminé comprando un artículo en esa tienda y me sentí una turista sin capacidad de resistencia, quien cayó en la trampa, ya saben, esa mezcla de confusión y miedo de perder una muy buena oferta – si, los marroquíes son los mejores vendedores con los que me he topado.
Salimos de la tienda, pensando que esa era nuestra contribución a las curtidurías, el haber comprado algo, y de repente el señor que nos había dado el “tour” apareció y nos pidió dinero por su tiempo. Le dimos lo que creímos correcto y al verlo nos dijo: esto no es nada quiero más. Pensando que tal vez le habíamos dado muy poco – nuestro conocimiento de que era una propina apropiada en Marrakech en ese momento era nulo- le dimos un poco más de dinero, pero él repitió lo mismo: esto no es nada, quiero más, al tiempo que se ponía un poco más agresivo y se acercaba de una forma intimidante a kev. En ese momento le dimos todo el efectivo que teníamos y le tratamos de explicar que ya no teníamos más dinero, pero él no paró y le dio un pequeño empujón a Kev. Al ver esto, otras personas se acercaron y el chico que nos llevó al inicio salió corriendo de una de las curtidurías y lo detuvo. Este fue el único incidente amargo que tuvimos, pero también nos dimos cuenta que no son así todos, al contrario, la gente se acercó a ayudarnos y a detener al señor cuando se puso agresivo. Total, en ese momento aprendimos a decir no y seguir caminando cuando te ofrecen un “tour”.
Como todo en Marrakech, no quiero dejarlos con una mala impresión de las personas, pero es ahí cuando digo que hay que cuidarse, si te dejas te cobran por todo, aún por sacar una foto de algo que no les pertenece. Solo hay que responder seguro “no gracias y seguir” caminando.
Valle de Ourika
El Valle Ourika es un lugar muy popular entre locales, y es fácil el darse cuenta porque. Con un calor que llegó a los 48ºC mientras estuvimos en Marrakech, se antoja muchísimo un chapuzón en un río fresco con vistas espectaculares a la cordillera del Atlas.
El Atlas separa las costas del mar Mediterráneo y del océano Atlántico del desierto del Sahara, y es uno de los factores que provocan la sequedad de este desierto.
Además de sus vistas impactantes, puedes comer y relajarte no en la orilla del río, pero ¡en el río!, las mesas y bancas pueden ser puestas en el agua si asi lo pides, y después de una buena caminata para observar las cascadas eso fue justo lo que hicimos.
Souk Semma/ Plaza principal
Esta plaza principal es en donde todo se combina, puedes encontrar todos los productos marroquíes que te puedas imaginar; en la noche, la plaza está llena de puestos de comida, hay todo tipo de espectáculos, y también, muy importante, tiene una mezquita para todos aquellos que están cerca y tienen que hacer oración. Este es uno de los lugares más difíciles de describir, pues es un bazar y está lleno de gente, ruidos y vendimia como cualquier otro, pero este es un bazar único, es donde marrakech tiene su alma y donde locales y turistas se reúnen para divertirse, relajarse y pasar la noche una vez que el sol ya no quema y la temperatura baja. Como ya me cansé de escribir no me alcanzan las palabras, los dejo con imágenes.

Pensamientos finales
- Vean el documental de “When the Moors Ruled in Europe”, es muy informativo.
- La cultura y religión musulmana tuvo su auge cuando promovió la educación como uno de sus valores principales; eso tambien paso en el auge de las culturas prehispánicas en México, y ha mostrado ser también el caso en muchas otras culturas del mundo. ¿Porque entonces aplaudimos la ignorancia?
- Marrakech me dejó pensando en como estamos tan llenos de presuposiciones, y como juzgamos todo en una escala de bueno a malo, pero que necesitamos cambiar esto y cambiar a una escala en donde midamos algo por ser diferente, inesperado, conocido, placentero, o desafiante. – nos serviría mas.
Una vez más, no lo logre; en algún momento habrá un Post III de Marruecos para hablar de Fes.
Jueves, 3 de Agosto de 2017



